Soy de Donosti y como el Derby, siempre bromeaba con mi novio sobre los cruasanes que yo tomaba en una de las mejores pastelerías de Donosti. Yo decía: ‘son los mejores’. Entonces llegó el día que me trajo a Mallorca a un ‘Horno de toda la vida’, como él lo llama. Pues tengo que decir que tenía razón, son estupendos, pero no solo los cruasanes, sino que toda la repostería es excelente. Y hasta me han hecho comer pan, que nunca comía.

Además de la repostería, lo mejor son las hermanas que lo atienden, simpáticas y profesionales, siempre recuerdan lo que te gusta y te hacen sentir como en tu casa.

Ahora, tengo que decir que mi amor a la buena repostería lo tengo dividido entre Donosti y el horno de San Agustín.

Os lo recomiendo.

cruasan

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